lunes, 18 de noviembre de 2013

El extraño suceso


Hace ya casi un año, un día antes de la cena de Año Nuevo, estábamos mi sobrina y yo en la casa de mi tío, en las vacaciones esa es como mi casa, siempre duermo, como y todo lo que necesite hacer, lo hago ahí. En fin, ya eran las 4 de la madrugada aproximadamente y estábamos en la computadora, las luces estaban encendidas, bajamos porque teníamos hambre y lo único que encontramos en el refrigerador fueron elotes cocidos, era cosa de calentarlos en el microondas y listo. En lo que Miranda se preparaba el suyo, yo estaba hablando por teléfono; a mí no me gustó el elote así que se lo dejé a ella, subimos a donde estaba la computadora pero dejamos la luz de la cocina prendida, yo me quedé en la sala en la planta baja, con las luces apagadas, porque con las de arriba, ya alumbraba una buena parte, seguía hablando por teléfono y Miranda bajó nuevamente para tomar el otro elote, ,me dijo que la acompañara porque es muy miedosa, cuando llegamos a la cocina, la luz estaba apagada y se nos hizo raro, tratando de entender las cosas, pensamos que tal vez se había apagado porque el microondas necesitaba mucha energía, fuimos con mi tío que ya estaba durmiendo y fue a checar algo de los fusiles, siento que él sabía que algo ocurría pero no lo aceptaba, subió y dijo que era por el microondas, le creímos.

Subimos un tanto desconcertadas y yo volví a bajar porque no me gustaba que Miranda escuchara mis conversaciones telefónicas, pasó un rato y yo me paseaba por la sala, en un segundo, las luces de la sala se prendieron, yo me asusté muchísimo y subí corriendo a donde Miranda estaba, le expliqué lo ocurrido y me dijo “Ay, Ana, estás bromeando, tú las prendiste”, le juré que yo no las había encendido y nos asustamos mucho, en el intento de hacerme la valiente porque yo soy más grande, con miedo bajé las escaleras, Miranda se quedó parada en las escaleras mientras yo avanzaba, cuando las escaleras habían acabado e iba a avanzando lentamente, con mucho miedo, pero tenía que hacerlo. Miranda me gritó que tomara algo pesado o filoso por si alguien había entrado, lo único que encontré a mi paso fue un control del Wii, me dirigía a  la cocina y de repente algo se cayó, claramente se escuchó como si hubieran jalado un banquito del comedor y una bolsa con algo adentro hubiera caído, ambas lo escuchamos, era imposible que no fuera verdad. Corrí lo más rápido que pude y subí las es caleras como nunca lo había hecho, dejando a Miranda atrás, nos metimos a la recámara de mi tío casi gritando y le explicamos qué había pasado, nos dijo que mejor durmiéramos y le tomamos la palabra, cuando fuimos a nuestro cuarto, le contamos a mi tía lo que pasó, nos dijo que nos tranquilizáramos y descansáramos, aunque también nos contó que no era la primera vez que pasaba algo así en esa casa…

 

El temeroso lugar


Estaban Ashley y Vania, dos primas que  planearon  ir a acampar al pueblo de su abuelita, San Pedro Totolapan. Invitaron a tres amigos que tenían ahí y sus papás decidieron que un señor que conocía todo el rumbo junto con el perro de su abuela  los acompañaría.

Eran las siete de la tarde y todos ya estaban listos para irse, el tío de las niñas los fue a dejar en la camioneta y empezaron a caminar en el cerro como a las ocho de la noche, durante el camino el señor iba contando historias que habían pasado en el pueblo, por ejemplo de una señora que había matado a su esposo por ordenes de alguien que no existía, o de un niño que estaba nadando en el río y que vio algo brillante en las piedras, se asomó a ver que es lo que había y nadie nunca lo volvió a ver;  pero que el señor no creía que hubieran pasado esas cosas  ya que no había tenido una experiencia similar.

Subieron gran parte del cerro de Cruz Blanca hasta que encontraron una parte plana donde podían pasar la noche, observaron curiosamente que había una cueva y un niño alumbró hacia ella porque se empezaban a oír ruidos extraños como gritos; al momento de que la cueva estaba iluminada todos vieron sombras de una persona pero lo más extraño fue la reacción del perro al ver las sombras.

El perro se dirigió hacia la cueva, pero a pesar de todos los gritos de las niñas de que se alejara de ahí y no lo hiciera, este seguía sin detenerse atraído por aquellos reflejos, parecía que hubiera sufrido como algún tipo de trance o algo parecido.

Todos decidieron buscar otro lugar para prender la fogata y acampar, creyeron que el perro los buscaría más tarde; caminaron un rato más, pero los ruidos no cesaban y el perro tampoco aparecía; llegaron a otro lugar que estaba en condiciones para que ellos pudieran quedarse, prendieron la fogata, pusieron las casas de campaña y comenzaron a contar varias historias hasta que se fueron a dormir como a las cuatro de la mañana.

Eran aproximadamente las seis de la mañana cuando la luz del sol ya empezaba a iluminar y un niño que había escuchado sonidos extraños se levantó dirigiéndose hacia un árbol para que pudiera ir al baño; cuando llegó al árbol observó que alrededor de este habían pedazos de carne hasta que se dio cuenta  que era el perro que los acompañaba, el pobre canino había sido destazado.

Corrió a avisar a todos lo sucedido, agarraron las cosas como pudieron y se fueron corriendo con mucho miedo rumbo a la carretera.

La que vaga


Hace mucho tiempo, en un pueblito que aun existe pero ahora ya es considerado ciudad llamado San Cristobal, que se encontraba en ese entonces a dos horas de la capital de Chiapas Tuxtla Gutiérrez., vivía una familia conformada por dos integrantes; la Señora Virginia Ramírez, y su hija Paulina López, el papá de Paulina, el señor Pedro López, se había ido de la casa y las había abandonado cuando Paulina apenas tenía 4 meses de nacida,  esto no le afectó nunca a Paulina porque su mamá siempre estuvo muy atenta con ella y la hacía muy feliz.

 

Paulina creció y se convirtió en una jovencita de catorce años, siempre había tenido emoción por llegar a los quince y hacer una fiesta con todos sus amigos. Una noche antes de su cumpleaños número quince, hubo una fuga de gas en la cocina, ni la señora Virginia ni Paulina se dieron cuenta y se fueron a dormir así, murieron aproximadamente a las tres de la madrugada. Ese mismo día por la tarde, los amigos de Paulina estaban muy extrañados ya que esta no había ido a la escuela, pero decidieron ir a visitarla y felicitarla, tocaron varias veces a la puerta y nadie les abría, le preguntaron a los vecinos y les contestaron que no las habían visto en todo el día, se fueron muy tristes por no poder ver a su amiga.

 

Días después los vecinos empezaron a sentir un olor muy fuerte y descubrieron que provenía de la casa de la señora Virginia, llamarón a la policía y su sorpresa fue muy grande al encontrarlas muertas a las dos en su cama. Se hicieron las respectivas investigaciones y encontraron que la fuga de gas había sido la causante de su muerte, se dio el caso por cerrado.

 

La casa se volvió a rentar por una familia conformada por los papás y tres hijos; un bebe y dos niños de primaria. El bebé lloraba mucho en las noches y los papás ya estaban desesperados porque no sabían como calmarlo, A la semana de vivir ahí, la niña más grande  les dijo que tenía una nueva amiga con la que jugaba, los papás no hicieron caso y siguieron con su vida, pero un día la señora salió a la tienda a comprar y una vecina le contó la historia de la mujer que se murió con su hija en esa casa.  La señora decidió observar más lo que pasaba en su casa y se dio cuenta que el bebé siempre lloraba a las dos de la mañana, hora a la que se habían muerto las mujeres meses atrás, le preguntó a su hija sobre su nueva amiga, esta le dijo que tenía catorce años y tenía muchas ganas de cumplir ya quince. Deshabitaron la casa a los pocos días.

 

Otro día una de las vecinas acababa de llegar de una fiesta y vio a una jovencita sentada en una banca llorando, se le acercó para ver si se le ofrecía algo, pero cuando la jovencita levantó la cara, la vecina reconoció a Paulina que había muerto años atrás y se fue corriendo muy espantada. Le contó a toda su familia a la mañana siguiente y no le creyeron. Unos días después el papá llegaba de la oficina muy tarde y se encontró tanto a la señora Virginia como a su hija, meses después otro vecino tuvo un encuentro parecido y llegaron a la conclusión de que sus almas estaban en pena y no descansaban en paz. Bendijeron su casa y creyeron que con esto ya sería suficiente, pero no, un par de meses después se le apareció a unos turistas que iban ya tarde y no sabían nada sobre ella, pero gracias a que una vecina salió al parque y se dio cuenta de esto, se terminaron alejando.

 

Así continua hasta la actualidad esta situación, cambia la casa de dueño muy fácilmente y ninguno dura mas de un mes, los vecinos ya están acostumbrados a verla de vez en cuando por las noches y siempre se dice que está triste por no haber podido cumplir su sueño de llegar a los quince años.

 

La casa


Hace tiempo en un pueblito cercano a Oaxaca, vivían  dos hermanos en una casa muy grande y bella, llevaban poco tiempo habitando la casa se dice que a los pocos meses de mudarse a esa casa los hermanos comenzaron a escuchar diferentes voces en la casa, muchos lamentos, llantos de niños y gritos, los hermanos empezaron a sentirse incómodos en esa casa ero había algo que no los dejaba irse de ahí, transcurrió el tiempo y los hermanos a pelearse constantemente, muchas veces sus peleas eran ridículas y no tenían sentido y poco a poco comenzaron a odiarse.....

Transcurrieron los años y la casa lleno de odio a los hermanos , un día el hermano mayor está peleando como siempre con el menor y en un impulso de ira  apuñalo con un cuchillo a su hermano menor, al darse cuenta del gran error y daño que había cometido el hermano mayor trato de salvar a su hermano, pero todos los intentos fueron en vano ya que su hermano ya no podría volver.

Al sentir tanta culpa el hermano decidió que su vida ya no valía la pena y se ahorco en uno de los cuartos de aquella casa.

se dice que actualmente  se escuchan los lamentos del hermano mayor y que cada vez que una persona llega a habitar esa gran casa, la desaloja poco tiempo después ya que dicen que hoy en día se aparecen "fantasmas", pero también muchas personas afirman haber escuchado a un hombre advirtiéndoles  que  la casa no era segura.

Duendes

En los años 40 en la ciudad de Oaxaca, todos las casas estaban construídas de Adobe y las colonias más conocidas en esos años y donde la gente más vivía era el centro y la colonia Reforma, una niña llamada Angelina, aproximadamente de 7 años de edad todos los días jugaba con sus hermanos y vecinos en el patio de distintas casas, la de ella estaba en Reforma. Un día cuando nadie estaba disponible para jugar, escuchó y vió que unas criaturas similares a los humanos, parecían niños. La invitaban a jugar, ella entró en pánico y corrió; como fueron pasando los días ella escuchaba que las mamás de los niños reportaban a la policía la desaparición de sus hijos repentinamente; cuenta la leyenda que las criaturas denominadas “duendes” los llamaban a jugar y nunca los devolvían, ya después los encontraban muertos.

La mujer de blanco


Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo en la zona norte de Tlacolula vivía una mujer con un marido que era muy violento, y un día consiguió matarla a golpes. Poco después el señor aprecio muerto en la carretera y posteriormente algunos hombres empezaron a desaparecer y eran encontrados muertos.

 Los hombres de la zona empezaron a tener más cuidado al regresar del trabajo a sus casas, ya que la mayoría de la gente en esta zona empezaba a correr el rumor de que la mujer que había sido asesinada por su marido, ya muerto, a golpes, quería cobrar venganza sobre más hombres.

Un día un residente del lugar se encontraba dando una caminata ya noche afuera de su casa, cuando consiguió ver de lejos a una mujer que se encontraba sola, de pie y vestida de blanco. Por un momento pensó en acercarse por si a la mujer se le ofrecía o necesitaba algo, pero su pensamiento fue interrumpido cuando la mujer empezó a llamarlo y escuchaba sonidos bajos de su voz pidiendo que fuera con ella, porque recordó lo que últimamente se contaba en el pueblo acerca de aquella mujer que llamaba a los hombres que se encontraba para llevarlos a un lugar sólo y apartada en donde pudiera cobrar venganza y matarlos.

Al recordar esto el hombre prefirió alejarse y entrar de nuevo a su casa a descansar. Al día siguiente le contó a su esposa lo que le había ocurrido la noche anterior y ellos lo contaron a sus conocidos para que tuvieran precaución y porque probablemente esa era la razón de los hombres que habían sido encontrados muertos, que al contrario de el señor, se habían dejado envolver por el llamado de la joven mujer y habían sido asesinados por ella.

Al tener el testimonio del señor, lo que se contaba en el pueblo tuvo más veracidad y a partir de ello, los hombres que habitan Tlacolula suelen regresar a sus casas con precaución por si se encuentran a esta temida mujer

La Iglesia


Cuenta la leyenda, que en una casa cerca de la iglesia de San Agustín (Oaxaca de Juárez) suceden cosas sobrenaturales, que no tienen una explicación lógica o científica. Se dice que cada noche se escucha como se azotan y arrastran contra el piso unas cadenas, como si fuera alguien que estuviera amarrado. Dicen que algunas veces se escuchan sollozos de lamento y dolor. Ha habido casos en los que se llega a ver a una mujer de blanco pasar flotando y desaparecer entre alguna habitación o parte de  la casa.

Las personas que han vivido en esta casa cuentan como varias veces les apagaban la luz, tiraban sus cosas y hasta veían diferentes personas, las cuales creen que tampoco se encuentran con vida en este mundo. Se dice que antes debajo de esta casa estaba encerrada una mujer inocente, pero desde que la encerraron en este lugar se volvió loca. Atormentando a las personas que viven en este lugar,  todo esto por la culpa de un sacerdote que encerró a una joven y bella muchacha. Que después atormentaría todo este lugar. Se dice que aun de noche se puede escuchar como alguien se lamenta y azota unas cadenas sobre el suelo.

 

Ella


Había una vez una hija que vivía con su mamá, su papá se había separado de ellas porque habían tenido problemas. El casi no frecuentaba a su hija, sin embargo ella aprendió a vivir sin él, sin necesitarlo, sin necesitar a nadie más, había comprendido que las personas no siempre están, que hay que comportarse de la manera en que se quiere y se siente debe hacer el momento, porque sin importar las acciones buenas o malas que hallas hecho con las personas, ellas actuaran de la manera que les convenga en el momento, así que lo mejor es seguir lo que se siente y lo que se quiere.

Su vida era, por decir, normal, era feliz, tenía problemas como todos, solía ser fuerte pero a veces todo se le caía encima, a veces los problemas se hacían grandes de la nada y no encontraba más razones para sentir, soñar, luchar. Había momentos en los que se sentía tan grande, tan capaz, y otros en los que se sentía completamente impotente, sentía que sus acciones no tenían reflejo alguno, que nadie notaba las buenas si no sólo las malas, estaba muy confundida.

Tenía amigos muy buenos, con ellos tenía otro mundo completamente, adoraba a su mamá pero a veces no al comprendía, no se sentía realmente valorada por ella, había muchas cosas porque se madre notara sus sentimientos, pero no había conseguido uno de sus más grandes objetivos, que creyera en ella, que se sintiera orgullosa de ella, ¿Y si su propia madre no lo hacía? ¿Quién sí?. No sabía que había hecho realmente mal para ganarse tanta desconfianza de parte de sus padres, que hiciera que ellos creyeran más en cualquier persona antes que en ella. Aceptaba que no era perfecta, ni la mejor hija, pero tampoco la peor, se comparaba con otras personas y no encontraba un por qué.

Tenía si bien poca edad, pero realmente había pasado por mucho; separación, amor, dolor, lagrimas, muerte, felicidad en su máximo punto, todo sin excepción la hizo ser más fuerte y comprender muchas cosas de la vida; nadie ni nada es para siempre, las personas no cambian, nadie va a hacer más o menos por ti de lo que ya tengan pensado, las acciones malas las tomaran siempre, las buenas no.

Un día normal en su escuela, conoció a una persona y cuando la vio no tenía idea de lo importante que iba a ser para ella, que se convertiría en su persona favorita en el mundo, que en él encontraría apoyo, cariño, confianza, que creyera en ella y que la valorara, que esa persona la iba a hacer sentir relevante e importante. Con él conoció muchas nuevas cosas, sentimientos por ejemplo, sentimientos que no sabía que podía sentir a su edad, él la hizo cambiar muchas cosas para bien, la hizo aprender y reflexionar, la hizo saber que lo necesitaba y él a ella, que su felicidad dependía en gran parte de su unión.

A partir de él, todo era diferente porque le había enseñado a hacer algo contrario a lo que siempre hacia, ver el lado bueno de las cosas, saber que todo siempre mejora y que ¡La vida no es complicada! Nosotros nos la hacemos así. No todas las historias tienen un final bueno, ni un final malo, algunas ni siquiera tienen final y esas son las mejores. La vida es esa historia de la que no conocemos final, de la que no sabemos ni siquiera en donde empieza, pero el tiempo que vale es el presente, lo que vale es lo que tenemos y lo que vamos a tener, el pasado siempre sirve de experiencia, pero si todo es solvencia, nunca se avanzaría por sí mismo, a veces tenemos que conocer lo peor para que querer lo mejor, y conocer lo mejor para luchar por tenerlo.

Hay personas que cambian vidas, para ella él era una de esas, y tal vez mañana ya no estaría, o tal vez siempre lo haría pero iba a disfrutar las cosas y las personas que tenía en el momento iba a dar todo por ellas, para que nadie ni siquiera ella misma se pudiera reclamar al respecto. Hay que vivir y dejar vivir porque vida es una, es nuestra y nosotros somos los únicos que hacemos el camino por el cual se irá, nada en su vida dependería más de alguien, ella era, ella creía en ella, se conocía como nadie, y lo más importante era que sabía que quería y sobre todo que no quería más; eso es lo más importante para saber qué hacer y por donde dirigirse.

Había aprendido a que hay momentos difíciles pero hay personas que los hacen mejores, hay personas que hacen cualquier cosa mejor y esas son el propósito de la vida, son las que valen, son las por las que hay que luchar y dejar luchar, y todos deberíamos aprender para ser una de esas personas maravillosas.

Jaques y Winston


Por: Gerardo Doroteo Matadamas.

Había una vez en los años de 1930, en la ciudad de Toronto un señor llamado Jaques muy pobre que vivía de las limosnas de las personas, ya era conocido en el pueblo por los ciudadanos y lo consideraban un estorbo; conforme fue pasando el tiempo él se la pasaba vagabundeando por las colinas de Toronto, dormía donde el sueño lo dejaba agotado y comía los días que alguien  se apiadaba de él o cuando encontraba algunas migajas de pan. Jaques todas las mañanas caminaba por el pueblo, pero siempre en los amaneceres veía a un caballo corriendo por las colinas, el caballo era blanco con un gran cuerpo robusto.

A Jaques le causaba intriga saber de quién era el caballo, pero nadie lo reclamaba, una noche cuando empezaba a notarse el invierno, Jaques se quedó dormido en el callejón de una calle, él tenía mucho frío, se encontraba en un estado de hipotermia crítico que si no recibía calor probablemente quedaría inconsciente y moriría; de la nada, sintió que alguien o algo se aproximaba a él, pero como él se encontraba en un estado crítico, quedó dormido y ya no pudo saber quién era.

Al amanecer, cuando la nieve empezaba a cubrir los árboles y las calles, vio que el calor que el sentía no era de una persona, si no era de un caballo que se encontraba echado junto a él.   Jaques se quedó sorprendido de por qué el caballo le brindó calor, rápidamente Jaques intentó darle las gracias al caballo, pero no sabía de qué manera; el caballo parecía que escuchaba a Jaques, las personas que veían la situación quedaban admiradas de lo domado que se veía el caballo al estar con Jaques; pasó el día y el señor nombró al caballo Dallas, se veía que entre ellos había una conexión porque conforme pasaba el tiempo Winston seguía a todos lados a Jaques y dejaba que lo montara.

Fue pasando el tiempo y Jaques aprendió a domar a Winston, los dos se alimentaban de las sobras que le daban los comerciantes o de los restaurantes, pero esto no tardaría mucho en cambiar, ya que Jaques vio un anuncio en el que solicitaban un repartidor de leche, ellos dos eran aptos para este trabajo.

Jaques con ayuda de personas caritativas se vistió bien y al momento de ir a pedir el puesto de repartidor le dieron el trabajo, él estaba muy contento, ya que ahora se podrían alimentar bien, puesto que ya tenían un sueldo asegurado.

Todas las mañanas Jaques repartía la leche con ayuda de Winston por toda la ciudad, iban de casa en casa dejando las rejas de leche. Como el tiempo pasaba, a Jaques se le empezaba a notar la vejez pero él seguía adelante, el pueblo decía que él era muy puntual con sus entregas y así poco a poco fue sintiendo el cariño del pueblo; las personas le daban su propina. Ellos ya se alimentaban correctamente y tenían un lugar donde resguardarse, su vida iba mejorando poco a poco.

Cuando no se le presentaba mucho trabajo, las personas lo invitaban a desayunar a su casa, nunca olvidándose de Winston, en algunas casas la pastura ya estaba lista para cuando Winston pasara, las personas ya querían mucho al par de amigos y se los demostraban. La amistad entre ellos dos cada día crecía más y más, Winston se lo demostraba siéndole muy fiel, el pueblo todavía no podía comprender la conexión entre ellos dos.

 En algunas ocasiones los niños le pedían a Jaques que si les podía dar un paseo en el caballo, Jaques con todo gusto se los permitía y les daba paseos por el pueblo, los niños querían al señor y al caballo más. Las personas empezaban a sentirse mal al acordarse de que cuando Jaques les pedía un poco de compasión, lo rechazaban o ignoraban, todos se mostraban avergonzados de su actitud pero él les propuso olvidar el pasado y seguir adelante. Todos se mostraban admirados del gran corazón de este hombre y el amor que les daba a conocer el caballo con sus acciones.

El dueño de la lechería empezó a dar cuenta que el pueblo quería mucho al par de amigos y quiso aprovecharse de la situación obligando a Jaques a que la nueva del negocio sería Winston, el dueño, Michael, ofreció una buen cantidad de dinero por Winston, pero Jaques lo rechazó, ya que su caballo no tenía precio, ya que su conexión era más que una cantidad de dinero. Michael indignado y enfurecido por la actitud de Jaques empezó a elaborar un plan para tratarlos de separar; él pensaba que si no logró conseguir a Winston por las buenas, haría cualquier cosa para obtenerlo por las malas.

 

Un día el dueño de la lechería decidió robarse a Winston, ya era de noche, Michael junto con unos trabajadores entró por la ventana de la casa donde vivía Jaques y sigilosamente caminó hacia el establo; Para que Winston no protestara, junto con él iba un veterinario que le dio un poderoso sedante, entre cuatro hombres lograron arrastrar a Winston hasta que llegaron a la camioneta. Jaques no se dio cuenta de nada puesto que estaba muy dormido.

A la mañana siguiente Jaques estaba extremadamente preocupado por Winston salió decidido a buscarlo, al inicio empezó preguntando por todo el pueblo, pero nadie le daba respuesta..

Cuando pensó muy bien la situación, se dio cuenta de que solo una persona con tal de tener a Winston se lo robara. Decidido, llegó corriendo a donde se encontraba Michael y con reclamos pidió que se lo devolviera, él, lo negó todo.

Jaques entró sin pedir permiso al negocio de Michael y encontró a Winston, Jaques rápidamente lo desamarró, lo montó y se fueron en instantes. Después de un momento, Michael se dio cuenta y ordenó que los detuvieran, pero el pueblo se mantuvo unido y como ya se habían dado cuenta del intento fallido de Michael por robarse a Winston, dejaron que huyeran por las colinas, conforme fue pasando el tiempo, las personas ya no querían comprarle leche a Michael y el señor quedó en la total quiebra, sus trabajadores renunciaron y lo dejaron en la completa ruina.

Jaques y Winston huyeron de la ciudad sin ser detenidos por las personas, ya nunca regresaron y algunas aseguran que todas las mañanas los ven por las colinas cabalgando como los amigos cercanos que son.

 

El Rey que quería una esposa


Autor: Monserrat J Díaz Osorio

 

Había una vez en un reino muy, muy lejano; un rey que soñaba con poder tener una familia, y para poder conseguir una esposa hizo una convocatoria hacia todas las mujeres del reino, la convocatoria decía que todas las mujeres que quisieran se presentaran al otro día en el palacio real, al otro día sin excepción alguna, todas las mujeres del reino se presentaron.

Eran demasiadas mujeres y el rey se sentía un poco abrumado, no sabía como elegir a la indicada, comenzó haciéndole preguntas a cada una y fue descartando a algunas, entonces una mujer muy bella se presento, era alta con el pelo largo de color café y tenía unos ojos de color azul. El rey se quedo impactado pero  lo que el rey no sabía es que esa hermosa mujer era una bruja, y como no sabía la considero como una posible opción.

Después se presento una mujer muy bella también, pero no tanto como la bruja, al platicar con el rey el se sintió atraído por su inteligencia y todos los conocimientos que tenia. y también la considero como una opción.

Cuando ya casi no quedaban mujeres en el palacio llego una mujer que inmediatamente llamo la atención el rey. Ciertamente no era atractiva pero era muy amable y bondadosa y por eso el rey pensó que ella también podría ser una buena reina.

Al terminar con todas las entrevistas el rey se reunió con todas las candidatas, y les dijo que a partir de ese día las iría conociendo mejor y que fueran todos los días durante una semana al palacio para que el pudiera decidir quién sería su futura esposa.

Poco a poco el rey fue conociendo más a estas mujeres, salía a pasear por los jardines del castillo con ellas, platicaba y se interesaba por conocer más sobre cada una.Pero el rey se sentía confundido, no sabía quién sería una buena compañera para toda la vida y tampoco sabía si todas podrían ayudarlo a tomar las mejores decisiones para el reino.

La primera mujer era muy hermosa y el rey empezó a pensar que ella solo se preocupaba por sí misma, la segunda mujer era muy lista y bonita y el rey creyó que ella podía ayudarlo a que el reino creciera y prosperara, por último la tercera mujer era muy buena se interesaba por todas las personas así que ella también  podría ser una buena reina.

Un día el rey decidió que la segunda mujer no era para él y que no compartían las mismas ideas, así que le dio las gracias y la dejo volver al pueblo.

La primera mujer que era la bruja, al darse cuenta de que el rey tenia preferitismo por la tercera mujer se sintió muy enojada y le puso una maldición al rey, la maldición decía que el no podría distinguir a su verdadero amor aunque lo tuviera frente a sus ojos, y la maldición solo podría deshacerse con los años.

Al otro día el consejero del rey le dio las gracias a la tercera mujer y le dijo que podía regresar al pueblo, la mujer se sintió muy decepcionada, no sabía que estaba pasando, pero como no podía hacer nada se resigno y se fue.

Los años pasaron y un día el rey tuvo un sueño donde se acordaba de que años atrás el había conocido a una bella mujer y que la había elegido entre todas las mujeres del reino, para que fuera su esposa. Pasaron los días y entonces un día visitando el pueblo el rey vio a la tercera mujer e inmediatamente se acordó de todo lo sucedido y de cómo había sido embrujado, el rey le explico a la tercera mujer todo lo que había pasado y después de algunos meses ellos se casaron.

El rey vivió feliz en compañía de la tercera mujer, ella fue la reina mas buena de todos los reinos, tiempo después en el reino se rumoreaba que la bruja había muerto, pero eso ya no importaba por que el rey y su nueva reina eran muy felices.

Amor de verano


Autor: Ariadna Castillo

 

 

Todo fue tan rápido, apenas puedo recordarlo. El momento mas hermoso y al mismo tiempo el mas terrible. Pero como comenzar si aun no se como pudo suceder tan increíble situación. Intentare, aunque no puedo asegurarles, por que ni yo misma lo puedo entender.

La historia comienza un hermoso 5 de Junio, mi semestre tenia su fin. Ese había sido el semestre mas difícil que recuerdo haber cursado jamás. Así que me dije a mi misma “tienes que disfrutar de tus vacaciones, tienes que pasarlas al máximo”. Entonces me propuse a iniciar algo nuevo, decidí que lo mejor era un viaje a algún lugar que no conociera en mi país. Lo cual me fue muy sencillo ya que de todos los estados que hay en este país no conozco ni la mitad. Escogí el ideal, el cual era Oaxaca . Cuando les dije a mis padres mis planes, resultaron un poco molestos. Pensaron que si lo hacia algo malo podía suceder. Que extraño que mi familiar pensara eso, quiero decir ellos siempre tan pesimistas. Mi familia es muy unida y por eso no podemos dejarnos, siempre compartimos todo lo que sucede en nuestra vida o lo que pasa por nuestra mente.

Cuando llegue a Oaxaca, me enamore al primer instante. Ese lugar mágico se robo mi corazón. Era la única que pensaba eso de tal lugar . El lugar donde me quedaba era un hostal. Ya que solo nos quedaríamos a dormir. Pero este hostal no era peculiar, tenia a dos viejecillos de dueños y esto lo hacia mucho mas hogareño.

 Ellos se robaron mi corazón. Pienso que esto fue porque nunca tuve el amor de abuelos que estos viejecillos me dieron desde el primer día. La viejecilla se llamaba Carlota, era una señora muy creativa a la cual le encantaba platicar, cocinar y siempre le gustaba dar cariño. Yo le tome cariño desde el primer momento en que la vi. Era muy tierna, sincera y cariñosa. Tenia el cabello blanco, los ojos pequeños por la edad y de color negro. Por otro lado el viejecillo se llamaba Timoteo era un señor muy sabio el cual me enseño muchas cosas, me mostro nuevos caminos simplemente con palabras. El también me mostro mucho cariño desde la entrada. Me sentía muy triste al pensar que estos viejecillos para poder vivir tenían que seguir trabajando. Cuando regresaba a dormir ellos siempre me recibían y aunque fuera a altas horas de la noche tenían ganas de platicar y escucharme contarles como había estado mi día.

Hubo una ocasión en la que vi a los viejecillos mostrarse su amor. Era la vivía imagen de un amor que durara hasta la muerte. Esto conmovía mis ojos al darme cuenta que el amor verdadero si existía, que no solo las películas de Disney terminaban con finales felices. Ellos me mostraron que aunque ellos ya no tenían familiares se tenían uno al otro,  se notaba que su amor era lo que los mantenía fuertes. Ese amor era el que los ayudaba a mantenerse, el tiempo que estuve con ellos solo hubo una semana la cual el pequeño hostal estuvo lleno de huéspedes. La mayoría del tiempo las personas que iban no se quedaban porque pensaban que este lugar no seria lo que sus expectativas esperaban. Pienso que esto era porque las personas que limpiaban y hacían todo en este lugar eran dos ancianos, tenían miedo que algo sucediera.

Solo me quedaba una semana, pensaba que este lugar me había mostrado muchas cosas nuevas, las cuales me sirvieron mucho. Porque me hizo ver que el amor es la respuesta de todo. Hubo una ocasión en que llego un señor fuerte y alto a hablar con ellos, entraron a una habitación, segundos después salió el señor enojado camino a la puerta. Escuche como la señora Carlota lloraba, entre a verla y esta me dijo que se encontraba bien, que lo mejor seria que disfrutara de mi penúltimo día en la ciudad. Los invite a cenar esa noche, no me lo negaron ya que hace mucho que no salían. Cuando veníamos de regreso la señora Carlota con muestra de cariño me dio un abrazo y me dijo “me hubiera gustado poder haber tenido a una nieta como tu, Karla eres una magnifica persona”. Yo le respondí que  me sentía alagada y que a mi también me hubiera gustado. Ella se hecho a llorar, yo no pude contenerme así que la acompañe con lagrimas.

 

A la mañana siguiente tenia que irme, los viejecillos se despidieron de mi y me dieron una cajita de madera acompañada de una carta. Me dijeron que tengas un buen viaje, esperaremos tu regreso. Estaba a punto de llorar cuando llego el taxi.

 

Cuando llegue a Querétaro, vi a mi familia esperándome. Les conté todo lo que me había sucedido, ellos me dijeron que estaban muy contentos de que me fue bien.

El siguiente año regrese a Oaxaca. Cuando fui en busca del hostal tuve una grande y terrible sorpresa. El hostal ya no estaba, ahora era un local de ropa. Pregunte a los encargados de este lugar que había pasado con los viejecillos que Vivian ahí. El me respondió que su único hijo los había enviado a el asilo municipal. La grande sorpresa que tuve cuando escuche la palabra “hijo” y “asilo”, sentí que mi corazón se salía, ellos nunca me comentaron nada de tener un hijo.

Pedí un taxi para que me llevar en busca de mis queridos amigos, cuando por fin llegue lleve otra sorpresa en el día. Me dijeron que ellos habían muerto. Mi mundo se derrumbo, no pude contenerme y me puse a llorar.

FIN

La ausencia


Autor: Mafer Espinoza Navarro

La casa de María era ya visible al fondo de la calle, la veía ahí, naranja, era una casa diferente, me dije, la puerta estaba elevada poco más de un metro del suelo conectada a este por una especie de escalera en caracol, junto a la escalera, más baja que la puerta, estaba una ventana cuadrada desde la cual era perfectamente visible un jardincito bien cuidado y al fondo la casa en sí.

Toqué el timbre una vez y luego regresé a la ventana, ahí, bajo el portal, hacía un fresco aire, entonces salió María de su casa, primero la cabeza que al reconocerme sonrió y salió por completo, mi amiga aún iba con el uniforme,  igual que yo. La vi bajar las escaleras del portal y ponerse a mi lado para dirigirnos al cine.

El cansancio que yo tenía era realmente impresionante, y nadie más había llegado a la cita acordada en la plaza, al llegar a las salas, sin razón aparente, dejamos los celulares encargados en paquetería y nos dispusimos a comprar boletos, pero al ver mi somnolencia María insistió en que intentara dormir en los sillones fuera del cine y que ella entraría sola, no me opuse, la vi entrar a la película, luego me recosté en un cómodo sofá y caí profundamente dormido.

Me despertó mi madre, el cine estaba más vacío y se sentía la tarde más que nunca, es tarde, o algo así me dijo, asentí distraídamente mirando a mí alrededor, seguramente ya se había ido María, me levanté y seguí a mi madre hacia la salida.

Ya íbamos en el auto camino a la casa cuando sentí una ausencia en mi bolsillo, el celular, lo había dejado en paquetería en la plaza, iba a decírselo a mi mamá cuando sonó su teléfono, ella lo contestó.

Era la madre de María, no la encontraban por ningún lado, no contestaba a su teléfono y lo último que sabían era que había salido conmigo, sentí un golpe en el estómago mas traté de calmarme, el teléfono era por lo de paquetería, estaba dispuesto a creer que María, a lo mejor, se había quedado dormida en la sala, con suerte iría a despertarla y todo se resolvería, se lo dije a mi madre y dimos la vuelta.

La muchacha de paquetería ni siquiera daba señales de reconocerme, cuando le pregunté sobre los celulares dijo que ya habían pasado por ellos ¿Quién?, atiendo a muchas personas, como voy a saber yo a quien. Sentí una nausea en el estómago sintiendo que la desesperación me embargaba sospechando lo peor.

Fui a la sala, tras unos minutos de discusión el hombre de seguridad me dejó ir acompañado por él, ya exhibían otra película, y aunque busqué por todos lados no encontré ni rastro de María, empezaba a perder la cabeza, y me dirigí al sofá de hacía unas horas y verifiqué en el celular de mi madre con conexión a Internet.

Lo que vi me dejó impresionado, María estaba conectada, sentí alivio, la saludé diciendo que era yo quien hablaba, ella parecía divertida e insistía que estaba en su casa desde hacía ya una hora…, eso no cuadraba.

Su madre había llamado diciendo que no la encontraban y ahí estaba ella asegurando por chat que estaba en casa, entonces revisé de nuevo su estado: “Conectada desde el móvil”, sentí un escalofrío, “¡No!” fue todo lo que alcancé a decirme.

Iba a vomitar, yo lo sabía, corrí al baño, no me di cuenta que era el de damas hasta que al estar entrando vi a mi madre hablando con el viejo que repartía toallas, la niña de cabello chino estuvo aquí hace hora y media mas o menos, no platiqué con ella, pero parecía normal, decía el viejo y yo me contuve apenas las ganas de vomitar, llorar y morir de desesperación sólo para contarles que había pasado hace unos momentos, aún no salían de su asombro cuando una señora de cabello negro entró al baño.

Me miró fijamente, traía algo sujetado con las dos manos, el viejo lo vio al mismo tiempo que yo, un revólver y trató de sujetarla por los hombros gritando como loco, yo me quedé ahí parado mientras la mujer me miraba enloquecida, mi madre estaba detrás de mi, pero ella me apuntaba a mi, me lancé a detenerla desviando el revólver a otro lado, pero la mujer era fuerte y de un empujón volvió a apuntar con firmeza lanzándome contra los lavabos.

Cuando me incorporé ella ya no me apuntaba, apuntaba a mi madre, sabes que la mataré niño, sabes que lo haré, no me vuelvas a detener, mostrando un valor que no sentía, me paré con los brazos extendidos entre el arma y mi madre, con el cañón apuntándome, la mujer sonrió ligeramente, el viejo ya no luchaba.

Sentí el gatillo crujir y eso fue todo, no pasó nada más, aquel revólver no me mató ni me disparó, al instante el viejo derribó a la mujer, yo fui a un inodoro, intenté vomitar, en cambio me puse a llorar.

Recuerdo haber escuchado la palabra funeral, apenas había dormido, parecían siglos desde que había recorrido esa misma acera a la hora de la comida a buscar a María, pero en realidad sólo había pasado un día, era noche y la luna era llena.

Funeral, pensé y miré las escaleras, aquellas escaleras por las que había yo visto a María bajar, no podía soportarlo más, la ventana rectangular estaba abierta y brinqué por ella y recorrí el jardín por donde María había caminado tan feliz la última tarde de su vida.

Entré a la casa, la sala era fina, con muchos estantes y fotos y una alfombra roja y una caja al fondo que no quise mirar, ahí estaba medio mundo, todos con caras terribles, excepto por las de cuatro amigos míos, cuatro amigos de ella.

Ahí estaba Alejandra con la mirada llena de dolor, estaba arreglándole la corbata a Carlos que lloraba, enfrente de ellos estaban Alejandro y Paola, esta última tenía escondida la cara en el hombro de Alejandro y él tenía los ojos tan hinchados de llanto que ocupaban casi toda su cara.

No pude verlos a los ojos, aquellos ojos que temía me recriminaran, era mi culpa, todos iban de ropas negras y yo seguía con el uniforme, mi madre que ya lo tenía listo me extendió un traje, lo tomé y me dirigí a otra habitación para cambiarme.

Comprobé que era el viejo cuarto de María, pero ya no olía a ella, ya no parecía de ella, parecía que hasta la última esencia de ella se hubiesen ido con ella hasta la muerte.

Nunca supe como ni cuando, seguramente pronto, pero la habían encontrado muerta gracias a declaraciones de la mujer que había intentado matarme y el funeral se había arreglado cuanto antes para ahorrar más dolor.

Me vestí y cuando terminé me quedé contemplando los restos de mi amiga, cuando sonó un estampido y la puerta se abrió.

Era la madre de María, lloraba y gritaba como una loca, y supe que realmente estaba loca de dolor, mi hija, repetía, donde está mi hija…, decía mientras revolvía el cuarto hasta que una mujer anónima llegó a tranquilizarla.

Regresé a la sala y encontré ahí a Regina, mi novia, la prima de María, su mejor amiga, tenía una cara que mostraba una tristeza profunda.

Mas había en aquel ambiente algo que había cambiado, algo que hacía que el aire se hiciera más fácil de respirar, todos sonreían melancólicamente, pero yo no podía, incluso la madre que había regresado se había quedado parada en su sitio con aquella curiosa sonrisa, eso me hizo sentir aún más mal. Todos miraban el ataúd, pero yo no lograba encajarme, solté lágrimas de impotencia al creer reconocer que me pasaba, aquello era el peor momento, aun peor de todo lo que había pasado hasta entonces.

Me acerqué al ataúd y ahí estaba María, sonriendo, pero no parecía María, no era ella, aunque sabía que lo era, ya no era ella, aunque era mi amiga, no la reconocía, ¿Qué me estaba pasando?

¿Por qué sonríes? Le pregunté a Regina, ¿No estás triste acaso?, triste, claro que estoy triste, respondió, pero porque no habría de estar feliz ¿No la sientes?, ¿no la vez ahí?, ¿no notas su presencia?, ¿ no vez que María está aquí con nosotros?.

Entonces sintiendo una desesperación más grande de todas las que había sentido en esos últimos días, dije, ese es el problema, ese es el mayor problema, el problema es que no puedo sentirla.

Aquellos tiempos


Autor: Vania Leon Ruiz

 

Corrían tiempos de 1875, en aquel México dividido por clases sociales se encontraba la familia Baudelaire dueña de una maquiladora en el estado de Guadalajara, aquella familia había llegado de Francia a México  por invitación del famoso empresario Fernald Portinari para que juntos formaran una sociedad.  La familia estaba formada por cinco integrantes, el padre Olaf Baudelaire, hombre serio, siempre al pendiente de su familia; la madre Olga Baudelaire, mujer elegante a quien le gustaba mantener todo en orden; el hijo mayor Simón Baudelaire, joven apuesto pero arrogante; Cristiana Baudelaire, ella era la única hija, así que era muy consentida, pero la más humilde de su familia; y por último el pequeño y travieso Gustavo Baudelaire.

Esta familia no era la excepción de las familias de la alta sociedad de aquella época, maltrataba e insultaba a todos sus empleados, pero había un pequeño detalle Cristina tenía otras ideas, ella decía que no había por qué tratar así a las personas, era amable con todos, no tenía personas que le ayudaran a vestir como a su madre, pasaba algunas tardes con las cocineras, claro a escondidas de su mamá.

Cristina tenía quince años, ella y sus hermanos tenían tutores personales quienes les impartían algunas materias, su hermano de dieciocho creía tener la razón en todo así que nunca obedecía al tutor y el pequeño Gustavo era muy inquieto así que el pobre tutor sufría todos los días para que le pusiera un poco de atención, Cristina era la única que tenía intenciones de aprender y esto su maestro lo notaba, así que le daba libros sobre la cultura de Francia ya que ella tenía vagos recuerdos de su país.

Como todas las noches, Cristina estaba sentada en su balcón cepillando su largo y hermoso cabello, mirando las estrellas, preguntándose si habría forma de tocarlas. Esa noche, aquella noche que era inolvidable para Cristina, la razon era que su padre había llegado de un viaje que había hecho a la ciudad de México, pero había llegado acompañado, con él iba un joven guapo, con clase, de buena apariencia, se llamaba Antonio Hernández, era hijo de un empresario en Veracruz, el joven se encontraba en Guadalajara debido a que su padre quería que conociera más la maquiladora con la que se iban a asociar, pero para la familia Baudelaire, Antonio tenia un pequeño detalle, sus padres no eran de descendencias europeas, sino que gracias a todo el esfuerzo que su padre había hecho, habían podido sobresalir; pero esto no importaba a los Baudelaire, si  una familia no era de descendencia europea los creían inútiles y como arrimados en la sociedad. 

Cristina, impactada por aquel muchacho fue a dormir, pero no podía conciliar el sueño pensando en quién era ese joven tan apuesto.

A la mañana siguiente, muy temprano Cristina bajó a desayunar y así es, ahí estaba ese joven que se había robado el sueño de la bella Cristina, el papá de la joven le presentó a Antonio, Cristina sin poder decir alguna palabra, extendió su mano como era costumbre e hizo una pequeña presentación. Acabado el desayuno, el padre de Cristina se dirigió hacia Simón preguntando si deseaba acompañar a él y a Antonio a dar un recorrido por la maquiladora, pero Simón con gestos de repulsión se negó a acompañarlos y dijo que cómo era posible que un “mestizo” estuviera viviendo bajo su mismo techo. Al escuchar esto Cristina de quedó sorprendida, el amor de su vida no era europeo, iba a hacer imposible su relación, ya que su familia se opondría.

Llegada la tarde, Cristina estaba tomando el té, sentada en una mesa que tenían en el jardín, en ese momento llegó Antonio de su recorrido por la maquiladora, el padre de Cristina muy cansado entró a la casa y el joven se acercó a ella preguntado qué era lo que hacía, Cristina algo nerviosa contestó que leyendo un libro y tomando el té, ofreció una taza a Antonio y le invitó a tomar asiento.

Los muchachos estuvieron platicando durante mucho rato sobre sus familias, sus gustos personales y ninguno quitaba esa sonrisa típica de los enamorados, hasta que Antonio mencionó que se iba de Guadalajara en dos días, Cristina rápidamente sin despedirse se retiró muy angustiada de la mesa hacia su recámara.

Llegado el tiempo de ida de Antonio, este dejó un recado en la puerta del cuarto de Cristina, en el cual escribía donde podría encontrarlo si le quisiere escribir, pero cometió un error, no fue cuidadoso de que nadie lo viera, y Simón antes de que Cristina viera la carta, la sacó de su recámara.

Ya que Antonio había partido, Simón había leído lo que la carta decía y para evitar que su hermana tuviera alguna relación cercana con un “mestizo”, le dijo a ella que Antonio había dejado un recado para ella con él, era que Antonio decía que Cristina era la mujer más descortés que había conocido y que nunca le gustaría volverla a verla.

Cristina reaccionó de manera agresiva y maldijo a Antonio, dijo que ella tampoco quería volver a saber de él; y así fue, los jóvenes enamorados jamás se volvieron a ver.
 FIN

jueves, 14 de noviembre de 2013

Fábulas

Editadas por Gerardo Doroteo Matadamas

El lobo y el perro


Por: Monserrat Osorio.

Hace mucho tiempo en un pequeño pueblo vivía un perro llamado Negro, Negro tenía una buena vida, sus dueños lo querían mucho, lo dejaban salir a pasear, nunca estaba encadenado, y lo trataban como si fuera parte de la familia.

Un día Negro salió a pasear y encontró cerca de la frontera del pueblo a un Lobo llamado Jack, Jack era el lobo más traicionero, egoísta y malo de todo el pueblo, pero Negro no sabía eso, poco a poco Jack y Negro fueron juntándose más, incluso Jack visitaba a Negro en su casa, pero también poco a poco Negro comenzó a portarse mal con su familia, los mordía y ladraba todo el día...

Un día sin esperarlo Jack se fue del pueblo y dejo solo a Negro, así que negro siguió portándose mal, creía que todo lo que hacía no iba a tener ninguna consecuencia, pero al poco tiempo su familia lo echo de su casa. Negro no tenía a donde ir y se dio cuenta de que había tenido una buena vida y una buena familia y que no los había valorado lo suficiente y por eso había hecho malas acciones, y que ahora se quedaría solo sin un hogar.

"Ay que valorar siempre lo que tenemos y no hay que dejarnos influenciar por malas personas que no nos aportan nada bueno."