En los años 40 en la
ciudad de Oaxaca, todos las casas estaban construídas de Adobe y las colonias
más conocidas en esos años y donde la gente más vivía era el centro y la
colonia Reforma, una niña llamada Angelina, aproximadamente de 7 años de edad
todos los días jugaba con sus hermanos y vecinos en el patio de distintas
casas, la de ella estaba en Reforma. Un día cuando nadie estaba disponible para
jugar, escuchó y vió que unas criaturas similares a los humanos, parecían niños.
La invitaban a jugar, ella entró en pánico y corrió; como fueron pasando los
días ella escuchaba que las mamás de los niños reportaban a la policía la
desaparición de sus hijos repentinamente; cuenta la leyenda que las criaturas
denominadas “duendes” los llamaban a jugar y nunca los devolvían, ya después
los encontraban muertos.

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