lunes, 18 de noviembre de 2013

Jaques y Winston


Por: Gerardo Doroteo Matadamas.

Había una vez en los años de 1930, en la ciudad de Toronto un señor llamado Jaques muy pobre que vivía de las limosnas de las personas, ya era conocido en el pueblo por los ciudadanos y lo consideraban un estorbo; conforme fue pasando el tiempo él se la pasaba vagabundeando por las colinas de Toronto, dormía donde el sueño lo dejaba agotado y comía los días que alguien  se apiadaba de él o cuando encontraba algunas migajas de pan. Jaques todas las mañanas caminaba por el pueblo, pero siempre en los amaneceres veía a un caballo corriendo por las colinas, el caballo era blanco con un gran cuerpo robusto.

A Jaques le causaba intriga saber de quién era el caballo, pero nadie lo reclamaba, una noche cuando empezaba a notarse el invierno, Jaques se quedó dormido en el callejón de una calle, él tenía mucho frío, se encontraba en un estado de hipotermia crítico que si no recibía calor probablemente quedaría inconsciente y moriría; de la nada, sintió que alguien o algo se aproximaba a él, pero como él se encontraba en un estado crítico, quedó dormido y ya no pudo saber quién era.

Al amanecer, cuando la nieve empezaba a cubrir los árboles y las calles, vio que el calor que el sentía no era de una persona, si no era de un caballo que se encontraba echado junto a él.   Jaques se quedó sorprendido de por qué el caballo le brindó calor, rápidamente Jaques intentó darle las gracias al caballo, pero no sabía de qué manera; el caballo parecía que escuchaba a Jaques, las personas que veían la situación quedaban admiradas de lo domado que se veía el caballo al estar con Jaques; pasó el día y el señor nombró al caballo Dallas, se veía que entre ellos había una conexión porque conforme pasaba el tiempo Winston seguía a todos lados a Jaques y dejaba que lo montara.

Fue pasando el tiempo y Jaques aprendió a domar a Winston, los dos se alimentaban de las sobras que le daban los comerciantes o de los restaurantes, pero esto no tardaría mucho en cambiar, ya que Jaques vio un anuncio en el que solicitaban un repartidor de leche, ellos dos eran aptos para este trabajo.

Jaques con ayuda de personas caritativas se vistió bien y al momento de ir a pedir el puesto de repartidor le dieron el trabajo, él estaba muy contento, ya que ahora se podrían alimentar bien, puesto que ya tenían un sueldo asegurado.

Todas las mañanas Jaques repartía la leche con ayuda de Winston por toda la ciudad, iban de casa en casa dejando las rejas de leche. Como el tiempo pasaba, a Jaques se le empezaba a notar la vejez pero él seguía adelante, el pueblo decía que él era muy puntual con sus entregas y así poco a poco fue sintiendo el cariño del pueblo; las personas le daban su propina. Ellos ya se alimentaban correctamente y tenían un lugar donde resguardarse, su vida iba mejorando poco a poco.

Cuando no se le presentaba mucho trabajo, las personas lo invitaban a desayunar a su casa, nunca olvidándose de Winston, en algunas casas la pastura ya estaba lista para cuando Winston pasara, las personas ya querían mucho al par de amigos y se los demostraban. La amistad entre ellos dos cada día crecía más y más, Winston se lo demostraba siéndole muy fiel, el pueblo todavía no podía comprender la conexión entre ellos dos.

 En algunas ocasiones los niños le pedían a Jaques que si les podía dar un paseo en el caballo, Jaques con todo gusto se los permitía y les daba paseos por el pueblo, los niños querían al señor y al caballo más. Las personas empezaban a sentirse mal al acordarse de que cuando Jaques les pedía un poco de compasión, lo rechazaban o ignoraban, todos se mostraban avergonzados de su actitud pero él les propuso olvidar el pasado y seguir adelante. Todos se mostraban admirados del gran corazón de este hombre y el amor que les daba a conocer el caballo con sus acciones.

El dueño de la lechería empezó a dar cuenta que el pueblo quería mucho al par de amigos y quiso aprovecharse de la situación obligando a Jaques a que la nueva del negocio sería Winston, el dueño, Michael, ofreció una buen cantidad de dinero por Winston, pero Jaques lo rechazó, ya que su caballo no tenía precio, ya que su conexión era más que una cantidad de dinero. Michael indignado y enfurecido por la actitud de Jaques empezó a elaborar un plan para tratarlos de separar; él pensaba que si no logró conseguir a Winston por las buenas, haría cualquier cosa para obtenerlo por las malas.

 

Un día el dueño de la lechería decidió robarse a Winston, ya era de noche, Michael junto con unos trabajadores entró por la ventana de la casa donde vivía Jaques y sigilosamente caminó hacia el establo; Para que Winston no protestara, junto con él iba un veterinario que le dio un poderoso sedante, entre cuatro hombres lograron arrastrar a Winston hasta que llegaron a la camioneta. Jaques no se dio cuenta de nada puesto que estaba muy dormido.

A la mañana siguiente Jaques estaba extremadamente preocupado por Winston salió decidido a buscarlo, al inicio empezó preguntando por todo el pueblo, pero nadie le daba respuesta..

Cuando pensó muy bien la situación, se dio cuenta de que solo una persona con tal de tener a Winston se lo robara. Decidido, llegó corriendo a donde se encontraba Michael y con reclamos pidió que se lo devolviera, él, lo negó todo.

Jaques entró sin pedir permiso al negocio de Michael y encontró a Winston, Jaques rápidamente lo desamarró, lo montó y se fueron en instantes. Después de un momento, Michael se dio cuenta y ordenó que los detuvieran, pero el pueblo se mantuvo unido y como ya se habían dado cuenta del intento fallido de Michael por robarse a Winston, dejaron que huyeran por las colinas, conforme fue pasando el tiempo, las personas ya no querían comprarle leche a Michael y el señor quedó en la total quiebra, sus trabajadores renunciaron y lo dejaron en la completa ruina.

Jaques y Winston huyeron de la ciudad sin ser detenidos por las personas, ya nunca regresaron y algunas aseguran que todas las mañanas los ven por las colinas cabalgando como los amigos cercanos que son.

 

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