Por: Gerardo Doroteo Matadamas.
Había una vez en los años de
1930, en la ciudad de Toronto un señor llamado Jaques muy pobre que vivía de
las limosnas de las personas, ya era conocido en el pueblo por los ciudadanos y
lo consideraban un estorbo; conforme fue pasando el tiempo él se la pasaba
vagabundeando por las colinas de Toronto, dormía donde el sueño lo dejaba
agotado y comía los días que alguien se
apiadaba de él o cuando encontraba algunas migajas de pan. Jaques todas las
mañanas caminaba por el pueblo, pero siempre en los amaneceres veía a un
caballo corriendo por las colinas, el caballo era blanco con un gran cuerpo
robusto.
A Jaques le causaba intriga
saber de quién era el caballo, pero nadie lo reclamaba, una noche cuando
empezaba a notarse el invierno, Jaques se quedó dormido en el callejón de una
calle, él tenía mucho frío, se encontraba en un estado de hipotermia crítico
que si no recibía calor probablemente quedaría inconsciente y moriría; de la
nada, sintió que alguien o algo se aproximaba a él, pero como él se encontraba
en un estado crítico, quedó dormido y ya no pudo saber quién era.
Al amanecer, cuando la nieve
empezaba a cubrir los árboles y las calles, vio que el calor que el sentía no
era de una persona, si no era de un caballo que se encontraba echado junto a
él. Jaques se quedó sorprendido de por
qué el caballo le brindó calor, rápidamente Jaques intentó darle las gracias al
caballo, pero no sabía de qué manera; el caballo parecía que escuchaba a
Jaques, las personas que veían la situación quedaban admiradas de lo domado que
se veía el caballo al estar con Jaques; pasó el día y el señor nombró al
caballo Dallas, se veía que entre ellos había una conexión porque conforme
pasaba el tiempo Winston seguía a todos lados a Jaques y dejaba que lo montara.
Fue pasando el tiempo y
Jaques aprendió a domar a Winston, los dos se alimentaban de las sobras que le
daban los comerciantes o de los restaurantes, pero esto no tardaría mucho en
cambiar, ya que Jaques vio un anuncio en el que solicitaban un repartidor de
leche, ellos dos eran aptos para este trabajo.
Jaques con ayuda de personas
caritativas se vistió bien y al momento de ir a pedir el puesto de repartidor
le dieron el trabajo, él estaba muy contento, ya que ahora se podrían alimentar
bien, puesto que ya tenían un sueldo asegurado.
Todas las mañanas Jaques
repartía la leche con ayuda de Winston por toda la ciudad, iban de casa en casa
dejando las rejas de leche. Como el tiempo pasaba, a Jaques se le empezaba a
notar la vejez pero él seguía adelante, el pueblo decía que él era muy puntual
con sus entregas y así poco a poco fue sintiendo el cariño del pueblo; las
personas le daban su propina. Ellos ya se alimentaban correctamente y tenían un
lugar donde resguardarse, su vida iba mejorando poco a poco.
Cuando no se le presentaba
mucho trabajo, las personas lo invitaban a desayunar a su casa, nunca
olvidándose de Winston, en algunas casas la pastura ya estaba lista para cuando
Winston pasara, las personas ya querían mucho al par de amigos y se los
demostraban. La amistad entre ellos dos cada día crecía más y más, Winston se
lo demostraba siéndole muy fiel, el pueblo todavía no podía comprender la
conexión entre ellos dos.
En algunas ocasiones los niños le pedían a
Jaques que si les podía dar un paseo en el caballo, Jaques con todo gusto se
los permitía y les daba paseos por el pueblo, los niños querían al señor y al
caballo más. Las personas empezaban a sentirse mal al acordarse de que cuando Jaques
les pedía un poco de compasión, lo rechazaban o ignoraban, todos se mostraban
avergonzados de su actitud pero él les propuso olvidar el pasado y seguir
adelante. Todos se mostraban admirados del gran corazón de este hombre y el
amor que les daba a conocer el caballo con sus acciones.
El dueño de la lechería
empezó a dar cuenta que el pueblo quería mucho al par de amigos y quiso
aprovecharse de la situación obligando a Jaques a que la nueva del negocio
sería Winston, el dueño, Michael, ofreció una buen cantidad de dinero por
Winston, pero Jaques lo rechazó, ya que su caballo no tenía precio, ya que su
conexión era más que una cantidad de dinero. Michael indignado y enfurecido por
la actitud de Jaques empezó a elaborar un plan para tratarlos de separar; él
pensaba que si no logró conseguir a Winston por las buenas, haría cualquier
cosa para obtenerlo por las malas.
Un día el dueño de la
lechería decidió robarse a Winston, ya era de noche, Michael junto con unos
trabajadores entró por la ventana de la casa donde vivía Jaques y sigilosamente
caminó hacia el establo; Para que Winston no protestara, junto con él iba un
veterinario que le dio un poderoso sedante, entre cuatro hombres lograron
arrastrar a Winston hasta que llegaron a la camioneta. Jaques no se dio cuenta
de nada puesto que estaba muy dormido.
A la mañana siguiente Jaques
estaba extremadamente preocupado por Winston salió decidido a buscarlo, al
inicio empezó preguntando por todo el pueblo, pero nadie le daba respuesta..
Cuando pensó muy bien la situación,
se dio cuenta de que solo una persona con tal de tener a Winston se lo robara.
Decidido, llegó corriendo a donde se encontraba Michael y con reclamos pidió
que se lo devolviera, él, lo negó todo.
Jaques entró sin pedir
permiso al negocio de Michael y encontró a Winston, Jaques rápidamente lo
desamarró, lo montó y se fueron en instantes. Después de un momento, Michael se
dio cuenta y ordenó que los detuvieran, pero el pueblo se mantuvo unido y como
ya se habían dado cuenta del intento fallido de Michael por robarse a Winston,
dejaron que huyeran por las colinas, conforme fue pasando el tiempo, las
personas ya no querían comprarle leche a Michael y el señor quedó en la total
quiebra, sus trabajadores renunciaron y lo dejaron en la completa ruina.
Jaques y Winston huyeron de
la ciudad sin ser detenidos por las personas, ya nunca regresaron y algunas
aseguran que todas las mañanas los ven por las colinas cabalgando como los
amigos cercanos que son.

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