jueves, 14 de noviembre de 2013

Las tres niñas perdidas




Por: Mafer Espinoza

Había una vez, hace mucho tiempo, un grupo de diez jovencitas llamadas Vania, María, Sara, Paulina, Ximena, Fernanda, Alina, Roxana, Tania y Regina que se fueron de viaje a Europa. Entre los distintos lugares que recorrieron, se encontraba Londres y después de algunos días en este lugar iban a tomar un ferry que las dirigiera hacia Brujas Bélgica.

El día de su partida, hicieron su última visita en Londres a un castillo, donde podían comprar y ver lo que quisieran con la condición de estar puntuales en el autobús para partir a la estación del ferry. Todas las jovencitas estuvieron de acuerdo y después de un rato de compras fueron al autobús, ahí se dieron cuenta que faltaban María, Regina y Paulina.

El tiempo pasó y pasó y las niñas seguían esperando a que aparecieran las faltantes, mientras tanto María, Regina y Paulina estaban muy entretenidas en un restaurante donde se encontraron a unos actores de cine muy famosos en ese tiempo y les estaban pidiendo fotos, autógrafos y querían platicar con ellos.  María recordó que tenían que tomar el ferry hacia Brujas y cuando vio la hora casi se infarta; ya debían de estar en la estación todas sus compañeras a punto de abordar.

Las niñas esperando en el autobús decidieron dividirse; Vania y Sara iban a buscar a las niñas faltantes  mientras las demás iban a la estación a ver si podían retrasar un poco la salida.  Llegando a la estación las niñas empezaron a hablar con los encargados y les pidieron comprensión, sin embargo estos no aceptaron. Vania y Sara no encontraban por ninguna parte a las niñas perdidas y mejor se fueron a la estación del ferry.

María, Paulina y Regina cómo estaban seguras que no iban a llegar al ferry fueron a la estación de trenes y compraron 3 boletos para Brujas, se subieron y se fueron. En la estación del ferry, Tania que había estudiado teatro se puso a llorar porque no las querían dejar entrar debido a los alborotos que estaban armando, el encargado se sintió presionado y las dejó entrar, pero las niñas estaban muy preocupadas por sus tres amigas perdidas.


El tren llegó mucho más rápido que el ferry y las tres niñas perdidas fueron a la estación del ferry a buscar a sus demás compañeras, se encontraron y se abrazaron con mucho gusto, también se contaron las experiencias que habían vivido cada una por su parte y continuaron su viaje felices. 

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