Cuenta la leyenda que hace mucho tiempo en la zona norte
de Tlacolula vivía una mujer con un marido que era muy violento, y un día
consiguió matarla a golpes. Poco después el señor aprecio muerto en la
carretera y posteriormente algunos hombres empezaron a desaparecer y eran
encontrados muertos.
Los hombres de la
zona empezaron a tener más cuidado al regresar del trabajo a sus casas, ya que
la mayoría de la gente en esta zona empezaba a correr el rumor de que la mujer
que había sido asesinada por su marido, ya muerto, a golpes, quería cobrar
venganza sobre más hombres.
Un día un residente del lugar se encontraba dando una
caminata ya noche afuera de su casa, cuando consiguió ver de lejos a una mujer
que se encontraba sola, de pie y vestida de blanco. Por un momento pensó en
acercarse por si a la mujer se le ofrecía o necesitaba algo, pero su
pensamiento fue interrumpido cuando la mujer empezó a llamarlo y escuchaba
sonidos bajos de su voz pidiendo que fuera con ella, porque recordó lo que
últimamente se contaba en el pueblo acerca de aquella mujer que llamaba a los
hombres que se encontraba para llevarlos a un lugar sólo y apartada en donde
pudiera cobrar venganza y matarlos.
Al recordar esto el hombre prefirió alejarse y entrar de
nuevo a su casa a descansar. Al día siguiente le contó a su esposa lo que le
había ocurrido la noche anterior y ellos lo contaron a sus conocidos para que
tuvieran precaución y porque probablemente esa era la razón de los hombres que
habían sido encontrados muertos, que al contrario de el señor, se habían dejado
envolver por el llamado de la joven mujer y habían sido asesinados por ella.
Al tener el testimonio del señor, lo que se contaba en el
pueblo tuvo más veracidad y a partir de ello, los hombres que habitan Tlacolula
suelen regresar a sus casas con precaución por si se encuentran a esta temida mujer

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