Hace ya casi un año, un día antes de la cena de Año
Nuevo, estábamos mi sobrina y yo en la casa de mi tío, en las vacaciones esa es
como mi casa, siempre duermo, como y todo lo que necesite hacer, lo hago ahí.
En fin, ya eran las 4 de la madrugada aproximadamente y estábamos en la
computadora, las luces estaban encendidas, bajamos porque teníamos hambre y lo
único que encontramos en el refrigerador fueron elotes cocidos, era cosa de
calentarlos en el microondas y listo. En lo que Miranda se preparaba el suyo,
yo estaba hablando por teléfono; a mí no me gustó el elote así que se lo dejé a
ella, subimos a donde estaba la computadora pero dejamos la luz de la cocina
prendida, yo me quedé en la sala en la planta baja, con las luces apagadas,
porque con las de arriba, ya alumbraba una buena parte, seguía hablando por
teléfono y Miranda bajó nuevamente para tomar el otro elote, ,me dijo que la
acompañara porque es muy miedosa, cuando llegamos a la cocina, la luz estaba
apagada y se nos hizo raro, tratando de entender las cosas, pensamos que tal
vez se había apagado porque el microondas necesitaba mucha energía, fuimos con
mi tío que ya estaba durmiendo y fue a checar algo de los fusiles, siento que
él sabía que algo ocurría pero no lo aceptaba, subió y dijo que era por el
microondas, le creímos.
Subimos un tanto desconcertadas y yo volví a bajar porque
no me gustaba que Miranda escuchara mis conversaciones telefónicas, pasó un
rato y yo me paseaba por la sala, en un segundo, las luces de la sala se
prendieron, yo me asusté muchísimo y subí corriendo a donde Miranda estaba, le
expliqué lo ocurrido y me dijo “Ay, Ana, estás bromeando, tú las prendiste”, le
juré que yo no las había encendido y nos asustamos mucho, en el intento de
hacerme la valiente porque yo soy más grande, con miedo bajé las escaleras,
Miranda se quedó parada en las escaleras mientras yo avanzaba, cuando las
escaleras habían acabado e iba a avanzando lentamente, con mucho miedo, pero
tenía que hacerlo. Miranda me gritó que tomara algo pesado o filoso por si
alguien había entrado, lo único que encontré a mi paso fue un control del Wii,
me dirigía a la cocina y de repente algo
se cayó, claramente se escuchó como si hubieran jalado un banquito del comedor
y una bolsa con algo adentro hubiera caído, ambas lo escuchamos, era imposible
que no fuera verdad. Corrí lo más rápido que pude y subí las es caleras como
nunca lo había hecho, dejando a Miranda atrás, nos metimos a la recámara de mi
tío casi gritando y le explicamos qué había pasado, nos dijo que mejor
durmiéramos y le tomamos la palabra, cuando fuimos a nuestro cuarto, le
contamos a mi tía lo que pasó, nos dijo que nos tranquilizáramos y
descansáramos, aunque también nos contó que no era la primera vez que pasaba
algo así en esa casa…

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