Por: Vania León
Estaba el jefe chango junto con toda su manada tratando de rescatar a uno de sus compañeros que se había caído en un pantano, el jefe chango no hacía otra cosa más que regañar a su manada porque no podían sacar a su amigo, pero él tampoco los ayudaba.
Iba pasando un león grande, con una melena hermosa, bien arreglado y preguntó al jefe:
-¿Por qué no ayuda usted a su manada?-
-Porque yo soy el jefe y ellos me tienen que obedecer.- contestó el chango.Iba pasando un león grande, con una melena hermosa, bien arreglado y preguntó al jefe:
-¿Por qué no ayuda usted a su manada?-
El león se quitó la capa y comenzó a ayudar a los demás changos, así lograron sacar a su compañero. El león se limpió las garras, se puso la capa y le dijo al jefe chango:
-La próxima vez que necesite mi ayuda sólo llámeme.-
-Disculpe, ¿quién es usted?,- preguntó el jefe.
-Soy el rey de la selva.- respondió el león.
Moraleja: Por muy importantes que seamos nunca debemos de perder la humildad.

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