Estaban Ashley y Vania, dos primas que planearon
ir a acampar al pueblo de su abuelita, San Pedro Totolapan. Invitaron a
tres amigos que tenían ahí y sus papás decidieron que un señor que conocía todo
el rumbo junto con el perro de su abuela
los acompañaría.
Eran las siete de la tarde y todos ya estaban listos para
irse, el tío de las niñas los fue a dejar en la camioneta y empezaron a caminar
en el cerro como a las ocho de la noche, durante el camino el señor iba
contando historias que habían pasado en el pueblo, por ejemplo de una señora
que había matado a su esposo por ordenes de alguien que no existía, o de un
niño que estaba nadando en el río y que vio algo brillante en las piedras, se
asomó a ver que es lo que había y nadie nunca lo volvió a ver; pero que el señor no creía que hubieran
pasado esas cosas ya que no había tenido
una experiencia similar.
Subieron gran parte del cerro de Cruz Blanca hasta que
encontraron una parte plana donde podían pasar la noche, observaron
curiosamente que había una cueva y un niño alumbró hacia ella porque se
empezaban a oír ruidos extraños como gritos; al momento de que la cueva estaba
iluminada todos vieron sombras de una persona pero lo más extraño fue la
reacción del perro al ver las sombras.
El perro se dirigió hacia la cueva, pero a pesar de todos
los gritos de las niñas de que se alejara de ahí y no lo hiciera, este seguía
sin detenerse atraído por aquellos reflejos, parecía que hubiera sufrido como
algún tipo de trance o algo parecido.
Todos decidieron buscar otro lugar para prender la fogata
y acampar, creyeron que el perro los buscaría más tarde; caminaron un rato más,
pero los ruidos no cesaban y el perro tampoco aparecía; llegaron a otro lugar
que estaba en condiciones para que ellos pudieran quedarse, prendieron la
fogata, pusieron las casas de campaña y comenzaron a contar varias historias
hasta que se fueron a dormir como a las cuatro de la mañana.
Eran aproximadamente las seis de la mañana cuando la luz
del sol ya empezaba a iluminar y un niño que había escuchado sonidos extraños
se levantó dirigiéndose hacia un árbol para que pudiera ir al baño; cuando
llegó al árbol observó que alrededor de este habían pedazos de carne hasta que
se dio cuenta que era el perro que los
acompañaba, el pobre canino había sido destazado.
Corrió a avisar a todos lo sucedido,
agarraron las cosas como pudieron y se fueron corriendo con mucho miedo rumbo a
la carretera.

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