Hace mucho tiempo, en un pueblito que aun
existe pero ahora ya es considerado ciudad llamado San Cristobal, que se
encontraba en ese entonces a dos horas de la capital de Chiapas Tuxtla
Gutiérrez., vivía una familia conformada por dos integrantes; la Señora
Virginia Ramírez, y su hija Paulina López, el papá de Paulina, el señor Pedro
López, se había ido de la casa y las había abandonado cuando Paulina apenas
tenía 4 meses de nacida, esto no le
afectó nunca a Paulina porque su mamá siempre estuvo muy atenta con ella y la
hacía muy feliz.
Paulina creció y se convirtió en una
jovencita de catorce años, siempre había tenido emoción por llegar a los quince
y hacer una fiesta con todos sus amigos. Una noche antes de su cumpleaños
número quince, hubo una fuga de gas en la cocina, ni la señora Virginia ni
Paulina se dieron cuenta y se fueron a dormir así, murieron aproximadamente a
las tres de la madrugada. Ese mismo día por la tarde, los amigos de Paulina
estaban muy extrañados ya que esta no había ido a la escuela, pero decidieron
ir a visitarla y felicitarla, tocaron varias veces a la puerta y nadie les
abría, le preguntaron a los vecinos y les contestaron que no las habían visto
en todo el día, se fueron muy tristes por no poder ver a su amiga.
Días después los vecinos empezaron a sentir
un olor muy fuerte y descubrieron que provenía de la casa de la señora
Virginia, llamarón a la policía y su sorpresa fue muy grande al encontrarlas
muertas a las dos en su cama. Se hicieron las respectivas investigaciones y encontraron
que la fuga de gas había sido la causante de su muerte, se dio el caso por
cerrado.
La casa se volvió a rentar por una familia
conformada por los papás y tres hijos; un bebe y dos niños de primaria. El bebé
lloraba mucho en las noches y los papás ya estaban desesperados porque no
sabían como calmarlo, A la semana de vivir ahí, la niña más grande les dijo que tenía una nueva amiga con la que
jugaba, los papás no hicieron caso y siguieron con su vida, pero un día la
señora salió a la tienda a comprar y una vecina le contó la historia de la
mujer que se murió con su hija en esa casa.
La señora decidió observar más lo que pasaba en su casa y se dio cuenta
que el bebé siempre lloraba a las dos de la mañana, hora a la que se habían
muerto las mujeres meses atrás, le preguntó a su hija sobre su nueva amiga,
esta le dijo que tenía catorce años y tenía muchas ganas de cumplir ya quince.
Deshabitaron la casa a los pocos días.
Otro día una de las vecinas acababa de llegar
de una fiesta y vio a una jovencita sentada en una banca llorando, se le acercó
para ver si se le ofrecía algo, pero cuando la jovencita levantó la cara, la
vecina reconoció a Paulina que había muerto años atrás y se fue corriendo muy
espantada. Le contó a toda su familia a la mañana siguiente y no le creyeron.
Unos días después el papá llegaba de la oficina muy tarde y se encontró tanto a
la señora Virginia como a su hija, meses después otro vecino tuvo un encuentro
parecido y llegaron a la conclusión de que sus almas estaban en pena y no
descansaban en paz. Bendijeron su casa y creyeron que con esto ya sería
suficiente, pero no, un par de meses después se le apareció a unos turistas que
iban ya tarde y no sabían nada sobre ella, pero gracias a que una vecina salió
al parque y se dio cuenta de esto, se terminaron alejando.
Así continua hasta la actualidad esta
situación, cambia la casa de dueño muy fácilmente y ninguno dura mas de un mes,
los vecinos ya están acostumbrados a verla de vez en cuando por las noches y
siempre se dice que está triste por no haber podido cumplir su sueño de llegar
a los quince años.

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